lunes, 19 de febrero de 2018

"El 'smartphone' va a morir y no estamos listos para lo que viene después"

CC0 / Pixabay
Tecnología

En un futuro próximo, las gafas de realidad aumentada podrían reemplazar a "los teléfonos inteligentes, televisores, portátiles y tabletas", según declara el director de la compañía Magic Leap, Rony Abovitz. Por muy ambiciosa que sea dicha afirmación, Abovitz no es el único empresario informático en predecir la desaparición de dichos dispositivos.
Así, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, afirmó en 2017 que todos los aparatos que tienen pantalla podrían ser sustituidos por los de realidad aumentada —tecnología que permite combinar elementos virtuales con los físicos a través de un dispositivo—.

El director general de Microsoft, Satya Nadella, también sugería que los innovadores dispositivos de visualización sustituirían a las pantallas convencionales. La compañía ya ha producido un prototipo de innovadoras gafas.
Varios analistas informáticos afirman que el uso de las gafas de realidad aumentada podría desafiar la adicción a los 'smartphones'. Es decir, si uno tiene toda la información necesaria (literalmente) ante sus ojos, no tiene que mirar todo al tiempo al dispositivo.
Lea más: Crean un 'teléfono placebo' para los adictos a los 'smartphones' (vídeo)
No obstante, la posible aplicación de los nuevos aparatos tiene también una cara negativa. En primer lugar, el medio Business Insider destaca la abundancia de fake news y fraudes de diferentes tipos en los que uno puede verse inmerso en la red.

Ahora bien, los usuarios suelen detectar las mentiras y absorber la información con cierta cautela. El columnista de Business Insider Matt Weinberger opina que las gafas de realidad aumentada resultarán más peligrosas en este ámbito. "El 'smartphone' va a morir y no estamos listos para lo que viene después", titula su artículo Weinberger.
En definitiva, será más complicado descubrir fraudes, hackeos y mentiras percibiendo la información no mediante la pantalla, sino a través de nuestros propios ojos.
Otra amenaza reside en que los medios pueden proporcionar determinada información a los usuarios sin que la quieran ver. Así, no es raro que YouTube ofrezca contenido inapropiado a los niños, mientras que los vídeos más promovidos suelen ser de poca calidad.
Te puede interesar: Made in Russia: gafas para controlar los dispositivos electrónicos con la mirada

Actualmente, la información que la gente recibe en las redes sociales es seleccionada por un algoritmo automático que puede 'equivocarse' con facilidad. Más que eso, los diseñadores sin escrúpulos pueden promover intencionadamente contenido indeseable. En este aspecto, parece ser mucho más peligrosa la perspectiva de que dichos diseñadores puedan 'incorporar' información indeseable en la realidad física.
No obstante, para aplicar ampliamente las gafas de realidad aumentada se necesita aproximadamente una década. Por lo tanto, todavía falta tiempo para que la tecnología se desarrolle y llegue a representar menos peligro para los usuarios.

https://mundo.sputniknews.com/tecnologia/201802191076392897-realidad-aumentada-gafas-futuro/

“Ser emprendedor es una carrera de fondo, pero con una implicación a medio y corto plazo absoluta”, Pedro Jareño, director de Emprendedores de Microsoft Ibérica


Hace unas semanas entrevistábamos a Pedro Jareño, director de Emprendedores en Microsft Ibérica, pero como tiene mucho y muy bueno que contar, os traemos la segunda parte de la que fue una entrevista intensísima. Cómo ser atractivo para los inversores, el mito de la pérdida de control por culpa de los inversores, las startups españolas más exitosas y que más fuerte llegarán durante este año, y muchas cosas más.
¿Es difícil para un emprendedor acceder a ayudas y financiación? ¿Cuáles son las claves para lograr ser atractivo ante los inversores?

Cada vez menos. Pero siempre es difícil, sobre todo si no tienes un buen producto o un buen proyecto.

Normalmente, el emprendedor que realmente cree en ello tiene que ser consciente de que es una carrera a largo plazo, pero con una implicación a medio y corto absoluta. Esto significa que al principio casi todos los emprendimientos (de base tecnológica) van ligados a que el propio fundador o varios, y lo que se conoce como las tres F (family, fools, Friends), inviertan en esa persona por su talento, know how o porque creen en la idea o el proyecto.

Con ese primer capital lo natural es que puedas arrancar o tener un proyecto mínimamente viable, y es a partir de ahí cuando puedes encontrar diferentes opciones de financiación públicas o privadas. Antes de ese paso es mucho más complejo. Tiene que ser una idea tan demoledora o el emprendedor tiene que ser una persona muy empática y que genere una credibilidad máxima en el inversor.

Lo que recomiendo aquí es –aunque se ha penalizado mucho también la palabra- el networking. El mundo emprendedor es un mundo en el que todo se comparte. Hay muchísimos eventos, cada vez más, ya que es parte de ese ecosistema incipiente, en los que te vas a encontrar a gente que te va a poder recomendar cuáles son las ayudas públicas locales que existen según el lugar en el que te encuentres, cuáles son las ayudas más genéricas como Enisa o el CDTI, u otros que se ofrecen a nivel estatal o europeo. Al mismo tiempo puedes acceder a la financiación privada, que hoy en día es más fácil: desde conseguir rondas muy pequeñas para poder subsistir al principio o rondas ya más grandes para expandirte.

Estamos asistiendo a la democratización de la financiación de las startups. Eso significa que ya no solo hay entidades públicas o privadas, sino que existen herramientas de crowdfunding o incluso tecnologías de bitcoins que facilitan el acceso a un capital para sacar un proyecto hacia delante.
Existe el mito de que muchos emprendedores no quieren acceder a inversión externa porque pierden control sobre sus startups, ¿es eso cierto?

Cada inversión de capital que se haga en tu empresa va a comerse un trozo del pastel. Ojalá un emprendedor no necesite inversión, pero es un caso muy excepcional. Lo más natural y coherente es conseguir inversión. Lo bueno de que esté creciendo este ecosistema emprendedor es que los inversores en muchos casos son profesionales. Esto implica varias cosas.

Por un lado, que ya no existen esos pactos leoninos que pudo haber en otros tiempos, porque hoy en día el emprendedor puede elegir el fondo con el que quiere asociarse. Antes existían muy pocos inversores y aquel que conseguía inversión era un afortunado pero tenía que ceder gran parte del control de su proyecto.

Esto cambia al haber más oferta. Estos profesionales de los fondos han tenido que ir moldeando sus peticiones y han ido encontrando fórmulas de aportar valor más allá de aportar solo dinero. Hoy en día un socio financiero de un fondo de inversión para una startup es mucho más que un inversor que te añade una cantidad concreta de capital. Es un miembro del ecosistema que tiene la necesidad de obtener un beneficio de esa inversión a medio o largo plazo porque su negocio es ese y para eso sabe que si te limita, consume y quita el poder, está impidiendo tu propio crecimiento. Como son profesionales y es un ecosistema más maduro y muchos de ellos vienen de emprender previamente, saben que el mayor activo que tiene una startup es el equipo y, fundamentalmente, el fundador o fundadores. Cada vez se meten menos en las decisiones. Y aquí lo calve es la relevancia del pacto de socios para no tener que perder ese poder.


Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento

Si el emprendedor negocia bien con un inversor tiene que saber a qué está renunciando del porcentaje de la empresa, pero tiene que estar por escrito y regulado. Si el emprendedor se apoya en un profesional que sepa cómo hacer eso no perderá el control. Tendrá un corsé, pero un corsé que le permitirá desarrollar su proyecto.

Lo natural es que esas relaciones fluyan positivamente y muchas veces los inversores ayudan a ejecutar un modelo que tenga mayor tracción. Entiendo el pensamiento reacio a ceder parte del control pero, si un emprendedor quiere realmente hacer un modelo escalable, tiene que buscar capital y siempre podrá encontrar un socio más allá de lo capitalista, pero siempre con un conocimiento profesional sobre dónde se está uno metiendo.
¿Qué startups destacarías como las referencias a seguir en España?

Hoy en día está destacando mucho Wallapop. Fintonic también es una referencia. Hay una startup que trabaja con nosotros también que me gusta mucho. Se llama Captio y se trata de una solución para los tickets de viaje de las empresas, las hojas de gasto de los empleados, etc. Normalmente, las herramientas de las empresas para este tipo de cosas no son buenas.

Con Captio, por ejemplo, puedes escanear el ticket vía móvil y que la app lo reconozca a través de procesos cognitivos, lo suba al cloud y desarrolle el proceso de forma mucho más automática. Muchas empresas están empezando a utilizarla. En definitiva, eliminar los tickets y las tradicionales hojas de gasto. Además, el equipo que la desarrolla es muy bueno.

Existe otra, con la que trabajamos y que también me gusta, que se llama Geoblink y que, a través del análisis de datos mediante Big Data y Business Intelligence, geolocalizan un lugar para montar un negocio. Gracias a ese análisis te recomiendan qué lugar puede ser el más adecuado para situar tu empresa, si va a haber afluencia de clientes, etc.

Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento.
¿Qué ofrece concretamente Microsoft a los emprendedores?

Microsoft es una empresa de tecnología. Por un lado tenemos una visión como compañía validada. Aunque ahora somos una corporación, en su día también fuimos una startup y empezamos en un garaje. Existe una visión real en creer en la innovación que surge desde fuera de las corporaciones, que va muy ligada también a la visión de nuestro nuevo CEO Satya Nadella. Y esta visión se asemeja también a la reflexión que hice yo cuando entré aquí: cómo puedo empoderar a otros para que consigan sus misiones. Y esto es una realidad. Intentamos de verdad que otros puedan llevar a cabo proyectos de valor para la sociedad.

Además de esto, hay una misión. Al ser una empresa tecnológica cada vez más orientada al cloud, pretendemos que el resto de empresas trabajen con nuestra tecnología. Las startups de hoy obviamente son todavía proyectos de emprendimiento que no sabemos si triunfaran o no, pero confiamos en que en unos años sean las grandes empresas del futuro y que, por lo tanto, trabajen con nuestra tecnología.

¿Qué intentamos? Ayudar a estas empresas cuando lo necesitan. Sobre todo al principio y en base a un programa de apoyo al emprendimiento que va orientado a formación principalmente en nuestra tecnología, Inteligencia Artificial, Big Data, Machine Learning, realidad aumentada, etc. Les ofrecemos créditos gratuitos en nuestra plataforma de cloud (Azure) para que puedan construir sus proyectos en cloud al principio sin coste.

Tenemos un programa de emprendimiento que se llama BizSpark, que es donde se incluyen todos estos beneficios. En él damos hasta 120 mil dólares totalmente gratuitos, sin equity. También damos licencias gratuitas de Microsoft. Digamos que tenemos estos programas de ayuda al emprendedor, pero también intentamos llegar más allá.

Como somos Microsoft tenemos el acceso a los clientes de esos emprendedores. Un ejemplo, trabajamos con una empresa de fintech que tiene un proyecto B2B súper interesante que consiste en un SaaS y que nosotros podemos de hacer nuestro de alguna manera si está usando nuestra tecnología.

En este caso uno de nuestros Account Manager se sienta con el emprendedor para identificar oportunidades de negocio que le puedan ayudar a vender su producto o servicio, y que al mismo tiempo nos ayude a posicionarnos con ese cliente, ya que le estamos ofreciendo una solución innovadora y que utilice nuestra tecnología.

Intentamos buscar esas sinergias para trabajar de la mano en aquellos mercados que son claves para nosotros. Y todo esto muy ligado a esta visión que tenemos como compañía del ‘cloud for good’. Esto es, de cómo la digitalización pasa por el mundo del cloud y cómo puede ser muy relevante para los mercados. Y también ayudamos a los emprendedores desde una perspectiva de comunicación y relaciones públicas.


No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud

Otro aspecto que estamos potenciando cada vez más consiste en ayudarles en lo tecnológico. Es decir, esa tecnología que está desarrollando que un emprendedor con su producto puede dirigirse hacia temas de Business Intelligence y Big data. Y en esta situación nosotros vemos cómo podemos trabajar con ellos para ayudarles a crear una prueba de concepto. Entre otras cosas, llevamos unos ingenieros de Microsoft a sus oficinas para que trabajen con ellos y puedan crecer en ese desarrollo. Esto va muy ligado a startups B2B, porque para nosotros tiene mucho más sentido trabajar con aquellas empresas con las que luego podemos llevar a cabo proyectos de futuro. Ser un partner más allá de un proveedor tecnológico.

Al final Microsoft lo que consigue es tener cada vez más clientes que utilicen su plataforma de cloud, que es el core del negocio. Ojalá dentro de 5 años podamos decir que estas startups en todo el mundo pasaron por nuestro programa de apoyo al emprendimiento cuando acababan de nacer y hoy son grandes empresas de referencia con tecnología es Microsoft.

Esto representa el cambio que se le ha dado a la compañía. No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud. Incluso nuestro software es cloud. Lo que pretendemos es que la gente descubra que nuestra tecnología cloud es útil para sus diferentes productos o servicios.

De hecho, uno de los grandes cambios que se ha producido a través de nuestro nuevo CEO Satya Nadella tiene que ver con el código abierto. Aproximadamente un 30% de todo lo que hay dentro de Azure -nuestra plataforma de cloud- es código abierto, es Linux. Microsoft es el partner mundial de Linux desde hace unos meses. Se trata de un cambio bestial en la estrategia de la compañía. Esto implica que si eres una startup y quieres desarrollar en el cloud de Microsoft, no tienes por qué usar su propia tecnología, sino que puedes usar tecnología de terceros porque su plataforma está preparada para eso y además se fomenta. Esto ha permitido que mucha gente haya querido ‘subirse a nuestra nube’.
Y, por último, ¿qué queda de aquél Jareño que soñaba con contar historias en la radio, escribir en un periódico o publicar novelas?

Queda todo. Yo soy periodista de vocación. He sido desde muy pequeño un contador de historias. Y sigue siéndolo. Mi día a día sigue siendo exactamente contar historias, solo que cuento otras. Las que contaba emprendiendo por mi cuenta eran mías, y ahora cuento historias de terceros. Me sigue fascinando la comunicación, es algo que va conmigo. Al mismo tiempo, estoy muy contento de haberme salido del stream tradicional del periodismo porque he aprendido cosas que me han aportado muchísimo valor.

Además sigo escribiendo de hecho. He escrito una novela que espero publicar pronto. Sigo haciendo ese tipo de cosas que espero no abandonar. Sigo siendo lo mismo que era antes, pero más viejo y con otro tipo de conocimientos que afortunadamente he sumado a lo que ya tenía. Hay cosas por ejemplo que me gustan menos, como la televisión. La radio, por ejemplo, he dejado de escucharla bastante, más por el statu quo actual de los medios que por su concepto, que en el fondo me sigue tocando la patata. Hace unas semanas entrevistábamos a Pedro Jareño, director de Emprendedores en Microsft Ibérica, pero como tiene mucho y muy bueno que contar, os traemos la segunda parte de la que fue una entrevista intensísima. Cómo ser atractivo para los inversores, el mito de la pérdida de control por culpa de los inversores, las startups españolas más exitosas y que más fuerte llegarán durante este año, y muchas cosas más.
¿Es difícil para un emprendedor acceder a ayudas y financiación? ¿Cuáles son las claves para lograr ser atractivo ante los inversores?

Cada vez menos. Pero siempre es difícil, sobre todo si no tienes un buen producto o un buen proyecto.

Normalmente, el emprendedor que realmente cree en ello tiene que ser consciente de que es una carrera a largo plazo, pero con una implicación a medio y corto absoluta. Esto significa que al principio casi todos los emprendimientos (de base tecnológica) van ligados a que el propio fundador o varios, y lo que se conoce como las tres F (family, fools, Friends), inviertan en esa persona por su talento, know how o porque creen en la idea o el proyecto.

Con ese primer capital lo natural es que puedas arrancar o tener un proyecto mínimamente viable, y es a partir de ahí cuando puedes encontrar diferentes opciones de financiación públicas o privadas. Antes de ese paso es mucho más complejo. Tiene que ser una idea tan demoledora o el emprendedor tiene que ser una persona muy empática y que genere una credibilidad máxima en el inversor.

Lo que recomiendo aquí es –aunque se ha penalizado mucho también la palabra- el networking. El mundo emprendedor es un mundo en el que todo se comparte. Hay muchísimos eventos, cada vez más, ya que es parte de ese ecosistema incipiente, en los que te vas a encontrar a gente que te va a poder recomendar cuáles son las ayudas públicas locales que existen según el lugar en el que te encuentres, cuáles son las ayudas más genéricas como Enisa o el CDTI, u otros que se ofrecen a nivel estatal o europeo. Al mismo tiempo puedes acceder a la financiación privada, que hoy en día es más fácil: desde conseguir rondas muy pequeñas para poder subsistir al principio o rondas ya más grandes para expandirte.

Estamos asistiendo a la democratización de la financiación de las startups. Eso significa que ya no solo hay entidades públicas o privadas, sino que existen herramientas de crowdfunding o incluso tecnologías de bitcoins que facilitan el acceso a un capital para sacar un proyecto hacia delante.
Existe el mito de que muchos emprendedores no quieren acceder a inversión externa porque pierden control sobre sus startups, ¿es eso cierto?

Cada inversión de capital que se haga en tu empresa va a comerse un trozo del pastel. Ojalá un emprendedor no necesite inversión, pero es un caso muy excepcional. Lo más natural y coherente es conseguir inversión. Lo bueno de que esté creciendo este ecosistema emprendedor es que los inversores en muchos casos son profesionales. Esto implica varias cosas.

Por un lado, que ya no existen esos pactos leoninos que pudo haber en otros tiempos, porque hoy en día el emprendedor puede elegir el fondo con el que quiere asociarse. Antes existían muy pocos inversores y aquel que conseguía inversión era un afortunado pero tenía que ceder gran parte del control de su proyecto.

Esto cambia al haber más oferta. Estos profesionales de los fondos han tenido que ir moldeando sus peticiones y han ido encontrando fórmulas de aportar valor más allá de aportar solo dinero. Hoy en día un socio financiero de un fondo de inversión para una startup es mucho más que un inversor que te añade una cantidad concreta de capital. Es un miembro del ecosistema que tiene la necesidad de obtener un beneficio de esa inversión a medio o largo plazo porque su negocio es ese y para eso sabe que si te limita, consume y quita el poder, está impidiendo tu propio crecimiento. Como son profesionales y es un ecosistema más maduro y muchos de ellos vienen de emprender previamente, saben que el mayor activo que tiene una startup es el equipo y, fundamentalmente, el fundador o fundadores. Cada vez se meten menos en las decisiones. Y aquí lo calve es la relevancia del pacto de socios para no tener que perder ese poder.


Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento

Si el emprendedor negocia bien con un inversor tiene que saber a qué está renunciando del porcentaje de la empresa, pero tiene que estar por escrito y regulado. Si el emprendedor se apoya en un profesional que sepa cómo hacer eso no perderá el control. Tendrá un corsé, pero un corsé que le permitirá desarrollar su proyecto.

Lo natural es que esas relaciones fluyan positivamente y muchas veces los inversores ayudan a ejecutar un modelo que tenga mayor tracción. Entiendo el pensamiento reacio a ceder parte del control pero, si un emprendedor quiere realmente hacer un modelo escalable, tiene que buscar capital y siempre podrá encontrar un socio más allá de lo capitalista, pero siempre con un conocimiento profesional sobre dónde se está uno metiendo.
¿Qué startups destacarías como las referencias a seguir en España?

Hoy en día está destacando mucho Wallapop. Fintonic también es una referencia. Hay una startup que trabaja con nosotros también que me gusta mucho. Se llama Captio y se trata de una solución para los tickets de viaje de las empresas, las hojas de gasto de los empleados, etc. Normalmente, las herramientas de las empresas para este tipo de cosas no son buenas.

Con Captio, por ejemplo, puedes escanear el ticket vía móvil y que la app lo reconozca a través de procesos cognitivos, lo suba al cloud y desarrolle el proceso de forma mucho más automática. Muchas empresas están empezando a utilizarla. En definitiva, eliminar los tickets y las tradicionales hojas de gasto. Además, el equipo que la desarrolla es muy bueno.

Existe otra, con la que trabajamos y que también me gusta, que se llama Geoblink y que, a través del análisis de datos mediante Big Data y Business Intelligence, geolocalizan un lugar para montar un negocio. Gracias a ese análisis te recomiendan qué lugar puede ser el más adecuado para situar tu empresa, si va a haber afluencia de clientes, etc.

Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento.
¿Qué ofrece concretamente Microsoft a los emprendedores?

Microsoft es una empresa de tecnología. Por un lado tenemos una visión como compañía validada. Aunque ahora somos una corporación, en su día también fuimos una startup y empezamos en un garaje. Existe una visión real en creer en la innovación que surge desde fuera de las corporaciones, que va muy ligada también a la visión de nuestro nuevo CEO Satya Nadella. Y esta visión se asemeja también a la reflexión que hice yo cuando entré aquí: cómo puedo empoderar a otros para que consigan sus misiones. Y esto es una realidad. Intentamos de verdad que otros puedan llevar a cabo proyectos de valor para la sociedad.

Además de esto, hay una misión. Al ser una empresa tecnológica cada vez más orientada al cloud, pretendemos que el resto de empresas trabajen con nuestra tecnología. Las startups de hoy obviamente son todavía proyectos de emprendimiento que no sabemos si triunfaran o no, pero confiamos en que en unos años sean las grandes empresas del futuro y que, por lo tanto, trabajen con nuestra tecnología.

¿Qué intentamos? Ayudar a estas empresas cuando lo necesitan. Sobre todo al principio y en base a un programa de apoyo al emprendimiento que va orientado a formación principalmente en nuestra tecnología, Inteligencia Artificial, Big Data, Machine Learning, realidad aumentada, etc. Les ofrecemos créditos gratuitos en nuestra plataforma de cloud (Azure) para que puedan construir sus proyectos en cloud al principio sin coste.

Tenemos un programa de emprendimiento que se llama BizSpark, que es donde se incluyen todos estos beneficios. En él damos hasta 120 mil dólares totalmente gratuitos, sin equity. También damos licencias gratuitas de Microsoft. Digamos que tenemos estos programas de ayuda al emprendedor, pero también intentamos llegar más allá.

Como somos Microsoft tenemos el acceso a los clientes de esos emprendedores. Un ejemplo, trabajamos con una empresa de fintech que tiene un proyecto B2B súper interesante que consiste en un SaaS y que nosotros podemos de hacer nuestro de alguna manera si está usando nuestra tecnología.

En este caso uno de nuestros Account Manager se sienta con el emprendedor para identificar oportunidades de negocio que le puedan ayudar a vender su producto o servicio, y que al mismo tiempo nos ayude a posicionarnos con ese cliente, ya que le estamos ofreciendo una solución innovadora y que utilice nuestra tecnología.

Intentamos buscar esas sinergias para trabajar de la mano en aquellos mercados que son claves para nosotros. Y todo esto muy ligado a esta visión que tenemos como compañía del ‘cloud for good’. Esto es, de cómo la digitalización pasa por el mundo del cloud y cómo puede ser muy relevante para los mercados. Y también ayudamos a los emprendedores desde una perspectiva de comunicación y relaciones públicas.


No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud

Otro aspecto que estamos potenciando cada vez más consiste en ayudarles en lo tecnológico. Es decir, esa tecnología que está desarrollando que un emprendedor con su producto puede dirigirse hacia temas de Business Intelligence y Big data. Y en esta situación nosotros vemos cómo podemos trabajar con ellos para ayudarles a crear una prueba de concepto. Entre otras cosas, llevamos unos ingenieros de Microsoft a sus oficinas para que trabajen con ellos y puedan crecer en ese desarrollo. Esto va muy ligado a startups B2B, porque para nosotros tiene mucho más sentido trabajar con aquellas empresas con las que luego podemos llevar a cabo proyectos de futuro. Ser un partner más allá de un proveedor tecnológico.

Al final Microsoft lo que consigue es tener cada vez más clientes que utilicen su plataforma de cloud, que es el core del negocio. Ojalá dentro de 5 años podamos decir que estas startups en todo el mundo pasaron por nuestro programa de apoyo al emprendimiento cuando acababan de nacer y hoy son grandes empresas de referencia con tecnología es Microsoft.

Esto representa el cambio que se le ha dado a la compañía. No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud. Incluso nuestro software es cloud. Lo que pretendemos es que la gente descubra que nuestra tecnología cloud es útil para sus diferentes productos o servicios.

De hecho, uno de los grandes cambios que se ha producido a través de nuestro nuevo CEO Satya Nadella tiene que ver con el código abierto. Aproximadamente un 30% de todo lo que hay dentro de Azure -nuestra plataforma de cloud- es código abierto, es Linux. Microsoft es el partner mundial de Linux desde hace unos meses. Se trata de un cambio bestial en la estrategia de la compañía. Esto implica que si eres una startup y quieres desarrollar en el cloud de Microsoft, no tienes por qué usar su propia tecnología, sino que puedes usar tecnología de terceros porque su plataforma está preparada para eso y además se fomenta. Esto ha permitido que mucha gente haya querido ‘subirse a nuestra nube’.
Y, por último, ¿qué queda de aquél Jareño que soñaba con contar historias en la radio, escribir en un periódico o publicar novelas?

Queda todo. Yo soy periodista de vocación. He sido desde muy pequeño un contador de historias. Y sigue siéndolo. Mi día a día sigue siendo exactamente contar historias, solo que cuento otras. Las que contaba emprendiendo por mi cuenta eran mías, y ahora cuento historias de terceros. Me sigue fascinando la comunicación, es algo que va conmigo. Al mismo tiempo, estoy muy contento de haberme salido del stream tradicional del periodismo porque he aprendido cosas que me han aportado muchísimo valor.

Además sigo escribiendo de hecho. He escrito una novela que espero publicar pronto. Sigo haciendo ese tipo de cosas que espero no abandonar. Sigo siendo lo mismo que era antes, pero más viejo y con otro tipo de conocimientos que afortunadamente he sumado a lo que ya tenía. Hay cosas por ejemplo que me gustan menos, como la televisión. La radio, por ejemplo, he dejado de escucharla bastante, más por el statu quo actual de los medios que por su concepto, que en el fondo me sigue tocando la patata.

Hace unas semanas entrevistábamos a Pedro Jareño, director de Emprendedores en Microsft Ibérica, pero como tiene mucho y muy bueno que contar, os traemos la segunda parte de la que fue una entrevista intensísima. Cómo ser atractivo para los inversores, el mito de la pérdida de control por culpa de los inversores, las startups españolas más exitosas y que más fuerte llegarán durante este año, y muchas cosas más.
¿Es difícil para un emprendedor acceder a ayudas y financiación? ¿Cuáles son las claves para lograr ser atractivo ante los inversores?

Cada vez menos. Pero siempre es difícil, sobre todo si no tienes un buen producto o un buen proyecto.

Normalmente, el emprendedor que realmente cree en ello tiene que ser consciente de que es una carrera a largo plazo, pero con una implicación a medio y corto absoluta. Esto significa que al principio casi todos los emprendimientos (de base tecnológica) van ligados a que el propio fundador o varios, y lo que se conoce como las tres F (family, fools, Friends), inviertan en esa persona por su talento, know how o porque creen en la idea o el proyecto.

Con ese primer capital lo natural es que puedas arrancar o tener un proyecto mínimamente viable, y es a partir de ahí cuando puedes encontrar diferentes opciones de financiación públicas o privadas. Antes de ese paso es mucho más complejo. Tiene que ser una idea tan demoledora o el emprendedor tiene que ser una persona muy empática y que genere una credibilidad máxima en el inversor.

Lo que recomiendo aquí es –aunque se ha penalizado mucho también la palabra- el networking. El mundo emprendedor es un mundo en el que todo se comparte. Hay muchísimos eventos, cada vez más, ya que es parte de ese ecosistema incipiente, en los que te vas a encontrar a gente que te va a poder recomendar cuáles son las ayudas públicas locales que existen según el lugar en el que te encuentres, cuáles son las ayudas más genéricas como Enisa o el CDTI, u otros que se ofrecen a nivel estatal o europeo. Al mismo tiempo puedes acceder a la financiación privada, que hoy en día es más fácil: desde conseguir rondas muy pequeñas para poder subsistir al principio o rondas ya más grandes para expandirte.

Estamos asistiendo a la democratización de la financiación de las startups. Eso significa que ya no solo hay entidades públicas o privadas, sino que existen herramientas de crowdfunding o incluso tecnologías de bitcoins que facilitan el acceso a un capital para sacar un proyecto hacia delante.
Existe el mito de que muchos emprendedores no quieren acceder a inversión externa porque pierden control sobre sus startups, ¿es eso cierto?

Cada inversión de capital que se haga en tu empresa va a comerse un trozo del pastel. Ojalá un emprendedor no necesite inversión, pero es un caso muy excepcional. Lo más natural y coherente es conseguir inversión. Lo bueno de que esté creciendo este ecosistema emprendedor es que los inversores en muchos casos son profesionales. Esto implica varias cosas.

Por un lado, que ya no existen esos pactos leoninos que pudo haber en otros tiempos, porque hoy en día el emprendedor puede elegir el fondo con el que quiere asociarse. Antes existían muy pocos inversores y aquel que conseguía inversión era un afortunado pero tenía que ceder gran parte del control de su proyecto.

Esto cambia al haber más oferta. Estos profesionales de los fondos han tenido que ir moldeando sus peticiones y han ido encontrando fórmulas de aportar valor más allá de aportar solo dinero. Hoy en día un socio financiero de un fondo de inversión para una startup es mucho más que un inversor que te añade una cantidad concreta de capital. Es un miembro del ecosistema que tiene la necesidad de obtener un beneficio de esa inversión a medio o largo plazo porque su negocio es ese y para eso sabe que si te limita, consume y quita el poder, está impidiendo tu propio crecimiento. Como son profesionales y es un ecosistema más maduro y muchos de ellos vienen de emprender previamente, saben que el mayor activo que tiene una startup es el equipo y, fundamentalmente, el fundador o fundadores. Cada vez se meten menos en las decisiones. Y aquí lo calve es la relevancia del pacto de socios para no tener que perder ese poder.


Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento

Si el emprendedor negocia bien con un inversor tiene que saber a qué está renunciando del porcentaje de la empresa, pero tiene que estar por escrito y regulado. Si el emprendedor se apoya en un profesional que sepa cómo hacer eso no perderá el control. Tendrá un corsé, pero un corsé que le permitirá desarrollar su proyecto.

Lo natural es que esas relaciones fluyan positivamente y muchas veces los inversores ayudan a ejecutar un modelo que tenga mayor tracción. Entiendo el pensamiento reacio a ceder parte del control pero, si un emprendedor quiere realmente hacer un modelo escalable, tiene que buscar capital y siempre podrá encontrar un socio más allá de lo capitalista, pero siempre con un conocimiento profesional sobre dónde se está uno metiendo.
¿Qué startups destacarías como las referencias a seguir en España?

Hoy en día está destacando mucho Wallapop. Fintonic también es una referencia. Hay una startup que trabaja con nosotros también que me gusta mucho. Se llama Captio y se trata de una solución para los tickets de viaje de las empresas, las hojas de gasto de los empleados, etc. Normalmente, las herramientas de las empresas para este tipo de cosas no son buenas.

Con Captio, por ejemplo, puedes escanear el ticket vía móvil y que la app lo reconozca a través de procesos cognitivos, lo suba al cloud y desarrolle el proceso de forma mucho más automática. Muchas empresas están empezando a utilizarla. En definitiva, eliminar los tickets y las tradicionales hojas de gasto. Además, el equipo que la desarrolla es muy bueno.

Existe otra, con la que trabajamos y que también me gusta, que se llama Geoblink y que, a través del análisis de datos mediante Big Data y Business Intelligence, geolocalizan un lugar para montar un negocio. Gracias a ese análisis te recomiendan qué lugar puede ser el más adecuado para situar tu empresa, si va a haber afluencia de clientes, etc.

Lo bueno que tenemos en España es que hay muchísimo talento. Hay grandísimos emprendedores con grandísimos proyectos, que algunos han triunfado ya, que otros están en ello y que otros fracasarán, pero no por falta de talento.
¿Qué ofrece concretamente Microsoft a los emprendedores?

Microsoft es una empresa de tecnología. Por un lado tenemos una visión como compañía validada. Aunque ahora somos una corporación, en su día también fuimos una startup y empezamos en un garaje. Existe una visión real en creer en la innovación que surge desde fuera de las corporaciones, que va muy ligada también a la visión de nuestro nuevo CEO Satya Nadella. Y esta visión se asemeja también a la reflexión que hice yo cuando entré aquí: cómo puedo empoderar a otros para que consigan sus misiones. Y esto es una realidad. Intentamos de verdad que otros puedan llevar a cabo proyectos de valor para la sociedad.

Además de esto, hay una misión. Al ser una empresa tecnológica cada vez más orientada al cloud, pretendemos que el resto de empresas trabajen con nuestra tecnología. Las startups de hoy obviamente son todavía proyectos de emprendimiento que no sabemos si triunfaran o no, pero confiamos en que en unos años sean las grandes empresas del futuro y que, por lo tanto, trabajen con nuestra tecnología.

¿Qué intentamos? Ayudar a estas empresas cuando lo necesitan. Sobre todo al principio y en base a un programa de apoyo al emprendimiento que va orientado a formación principalmente en nuestra tecnología, Inteligencia Artificial, Big Data, Machine Learning, realidad aumentada, etc. Les ofrecemos créditos gratuitos en nuestra plataforma de cloud (Azure) para que puedan construir sus proyectos en cloud al principio sin coste.

Tenemos un programa de emprendimiento que se llama BizSpark, que es donde se incluyen todos estos beneficios. En él damos hasta 120 mil dólares totalmente gratuitos, sin equity. También damos licencias gratuitas de Microsoft. Digamos que tenemos estos programas de ayuda al emprendedor, pero también intentamos llegar más allá.

Como somos Microsoft tenemos el acceso a los clientes de esos emprendedores. Un ejemplo, trabajamos con una empresa de fintech que tiene un proyecto B2B súper interesante que consiste en un SaaS y que nosotros podemos de hacer nuestro de alguna manera si está usando nuestra tecnología.

En este caso uno de nuestros Account Manager se sienta con el emprendedor para identificar oportunidades de negocio que le puedan ayudar a vender su producto o servicio, y que al mismo tiempo nos ayude a posicionarnos con ese cliente, ya que le estamos ofreciendo una solución innovadora y que utilice nuestra tecnología.

Intentamos buscar esas sinergias para trabajar de la mano en aquellos mercados que son claves para nosotros. Y todo esto muy ligado a esta visión que tenemos como compañía del ‘cloud for good’. Esto es, de cómo la digitalización pasa por el mundo del cloud y cómo puede ser muy relevante para los mercados. Y también ayudamos a los emprendedores desde una perspectiva de comunicación y relaciones públicas.


No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud

Otro aspecto que estamos potenciando cada vez más consiste en ayudarles en lo tecnológico. Es decir, esa tecnología que está desarrollando que un emprendedor con su producto puede dirigirse hacia temas de Business Intelligence y Big data. Y en esta situación nosotros vemos cómo podemos trabajar con ellos para ayudarles a crear una prueba de concepto. Entre otras cosas, llevamos unos ingenieros de Microsoft a sus oficinas para que trabajen con ellos y puedan crecer en ese desarrollo. Esto va muy ligado a startups B2B, porque para nosotros tiene mucho más sentido trabajar con aquellas empresas con las que luego podemos llevar a cabo proyectos de futuro. Ser un partner más allá de un proveedor tecnológico.

Al final Microsoft lo que consigue es tener cada vez más clientes que utilicen su plataforma de cloud, que es el core del negocio. Ojalá dentro de 5 años podamos decir que estas startups en todo el mundo pasaron por nuestro programa de apoyo al emprendimiento cuando acababan de nacer y hoy son grandes empresas de referencia con tecnología es Microsoft.

Esto representa el cambio que se le ha dado a la compañía. No somos una empresa que vende software o hardware puro –que también-, sino que somos una empresa de cloud. Incluso nuestro software es cloud. Lo que pretendemos es que la gente descubra que nuestra tecnología cloud es útil para sus diferentes productos o servicios.

De hecho, uno de los grandes cambios que se ha producido a través de nuestro nuevo CEO Satya Nadella tiene que ver con el código abierto. Aproximadamente un 30% de todo lo que hay dentro de Azure -nuestra plataforma de cloud- es código abierto, es Linux. Microsoft es el partner mundial de Linux desde hace unos meses. Se trata de un cambio bestial en la estrategia de la compañía. Esto implica que si eres una startup y quieres desarrollar en el cloud de Microsoft, no tienes por qué usar su propia tecnología, sino que puedes usar tecnología de terceros porque su plataforma está preparada para eso y además se fomenta. Esto ha permitido que mucha gente haya querido ‘subirse a nuestra nube’.
Y, por último, ¿qué queda de aquél Jareño que soñaba con contar historias en la radio, escribir en un periódico o publicar novelas?

Queda todo. Yo soy periodista de vocación. He sido desde muy pequeño un contador de historias. Y sigue siéndolo. Mi día a día sigue siendo exactamente contar historias, solo que cuento otras. Las que contaba emprendiendo por mi cuenta eran mías, y ahora cuento historias de terceros. Me sigue fascinando la comunicación, es algo que va conmigo. Al mismo tiempo, estoy muy contento de haberme salido del stream tradicional del periodismo porque he aprendido cosas que me han aportado muchísimo valor.

Además sigo escribiendo de hecho. He escrito una novela que espero publicar pronto. Sigo haciendo ese tipo de cosas que espero no abandonar. Sigo siendo lo mismo que era antes, pero más viejo y con otro tipo de conocimientos que afortunadamente he sumado a lo que ya tenía. Hay cosas por ejemplo que me gustan menos, como la televisión. La radio, por ejemplo, he dejado de escucharla bastante, más por el statu quo actual de los medios que por su concepto, que en el fondo me sigue tocando la patata.

El futuro de las pantallas digitales

http://noticias.universia.es/ciencia-tecnologia/noticia/2018/02/19/1158015/futuro-pantallas-digitales.html

sábado, 17 de febrero de 2018

13 tecnologías y productos recientes que lo iban a pegar y que acabaron fracasando



Promesas incumplidas. Eso es lo que ha ocurrido en estos últimos años con tecnologías y productos que nos prometieron de todo y que se quedaron en el intento.

Algunos nos quisieron vender las maravillas de los móviles modulares, de los bots de mensajería o de la impresión 3D, pero lo cierto es que ni esas ni otras muchas tecnologías han logrado cuajar. Hemos querido repasar lo que ha ocurrido desde 2014 o 2015 en el segmento, y aquí tenéis los grandes fracasos tecnológicos de estos últimos años.
Project ARA y los móviles modulares

Cuando Motorola inició la andadura del llamado Project Ara que Google se apropió, convirtió a este proyecto en una de las ideas más llamativas de los últimos años en el terreno de la movilidad.


De repente sería factible construir un móvil por piezas, como hacemos con los PCs, algo que teóricamente alargaría la vida útil del móvil al poder sustituir solo aquellas partes de él que dejaban de funcionar o podían hacerlo mejor. El prodigioso Fairphone adoptaba también esa personalidad modular, aunque su principal reto era el de ofrecer un smartphone ético que nunca acabó de triunfar —lo sigue intentando— a pesar de sus buenas intenciones.

Sin embargo la idea fracasó: los avances técnicos se produjeron, pero el ritmo al que lo hacían era demasiado lento y con ciertas limitaciones. Hoy en día hay algunos móviles con cierta personalidad modular (los Moto Z son los más conocidos), pero la idea en general no parece haber cuajado entre el gran público.
Theranos y la revolución biotecnológica

La idea de Theranos, como contaba nuestro compañero Javier Jiménez, “era sencilla pero revolucionaria: crear un dispositivo manual que permitiera hacer análisis de sangre en tiempo real”.


Aquella gran promesa de la biotecnología convirtió a su creadora, Elizabeth Holmes, en la “mil millonaria hecha-a-sí-misma más joven del mundo”, gracias a una valoración de 9.000 millones en una empresa que mantenía un secretismo enorme.

Aquello acabó explotando: los tests de sangre que habían prometido el oro y el moro eran poco fiables y poco válidos, y los que funcionaban lo hacían con tecnología de Siemens. Aquello fue una gigantesca pantomima, una falsa revolución que lo prometió todo sin demostrar nunca nada.
Baterías revolucionarias

Si hay un problema con esa tecnología móvil que nos rodea esa es la de la autonomía de las baterías. Esos dispositivos compactos no pueden contar con grandes baterías, y a pesar de las mejoras en eficiencia a todos nos extraña cómo la tecnología básica de baterías no ha cambiado demasiado en los últimos años.


Hemos visto todo tipo de desarrollos que prometían duplicar o triplicar la capacidad o densidad energética de las baterías con la sustitución de algunos de sus materiales, pero la realidad es que ninguna de esos proyectos —u otros que solucionaban otros problemas— ha acabado implantándose en masa.

De hecho lo único que hemos logrado en estos últimos años ha sido beneficiarnos de la carga rápida o de la tecnología de carga inalámbrica disponible en algunos de nuestros dispositivos. Son mejoras sensibles, desde luego, pero el gran problema de base sigue existiendo, y todos esperamos que un día u otro tengamos por fin una tecnología de bateríasque suponga una verdadera revolución.
Mensajería a base de bots

El éxito aplastante de la mensajería instantánea como medio de comunicación hizo que hace dos años apareciera una nueva e interesante vertiente para aprovechar el fenómeno: los bots integrados en clientes de mensajería.


Estos bots eran algo así como la “versión texto” de los conocidos asistentes de voz. Herramientas a menudo sorprendentes y prometedoras que permitían interactuar con diversas plataformas y productos a través de comandos escritos, y no de voz.

La idea no era nueva (en IRC se usaban hace más de dos décadas) pero de repente todas las grandes de la tecnología apostaron por esos bots de mensajería. Y sin embargo todos (WeChat, Skype, Facebook Messenger) acabaron fracasando: para ciertas cosas, parece, la gente prefería seguir hablando de viva voz. La revolución de los bots no fue tal en el mundo de la mensajería.
Wearables que acaban cansando

La aparición de Pebble en el firmamento tecnológico fue una de las más sonadas de los últimos años. La empresa que nos hizo soñar a todos con la revolución de los wearables inició la fiebre de los relojes inteligentes, pero también las pulseras cuantificadoras salieron reforzadas.


Aquel proyecto nos quiso convencer de que al igual que al ordenador le sustituyó el móvil, al móvil le sustituiría el reloj. No fue así, y pronto se comprobó que muchos de estos wearables estaban demasiado limitados por sus propias dimensiones: en realidad eran más accesorios de nuestro smartphone que otra cosa. Muchos acabaron retirándose del mercado.

Es cierto que el fenómeno de los werables no ha desaparecido —que se lo digan al Apple Watch o a Fitbit—, pero lo cierto es que una vez más las promesas no se cumplieron. La idea era fantástica, pero todo este tiempo ha demostrado que estos productos, aunque interesantes y populares para ciertos escenarios (el deporte y sobre todo la salud, poco a poco más presente en ellos), no son probablemente la revolución que los fabricantes nos quisieron vender.
Google Glass y un mundo de gafas inteligentes

Todo era repugnancia y fascinación en las Google Glass. Ver a aquellos paracaidistas emitir en directo su salto a través de este producto en junio de 2012 fue espectacular, y aquellas gafas conectadas parecían casi un producto de ciencia ficción por todo lo que hacían y tenían… para bien o para mal.


El proyecto estrella de Sergey Brin capturó la imaginación de la industria y los usuarios, y solo poder probarlas durante unos minutos se convirtió para muchos en un acontecimiento. La posibilidad de contar con información accesible a golpe de comandos de voz o táctiles o de grabar vídeo y sacar fotos de forma tan llamativa nos atrapó.

Aquella primera revolución de la realidad aumentada se quedó en nada. El elevado precio de las gafas se unió a la preocupación por los desarrollos que podrían aprovecharla y sobre todo por cuestiones de privacidad (“eh, ¿me estás grabando con esas gafas?”). Las gafas de Google están teniendo ahora una segunda oportunidad, pero ya sin plantear esa revolución masiva.
Kinect nos quiso levantar del asiento

Cuando Microsoft comenzó a comercializar Kinect lo hizo con la intención de ir un paso más allá de lo que había ido Nintendo en su espectacular Nintendo Wii.


El sistema de control de gestos parecía poder ir más allá de la propuesta de los japoneses, y Microsoft apostó tanto a Kinect que se equivocó en la apuesta. Ni los juegos lograron cumplir con la promesa, ni tampoco otros desarrollos paralelos pero incluso más interesantes (rehabilitación de pacientes con lesiones, por ejemplo).

Kinect acabó siendo una condena en el lanzamiento de las Xbox Oneoriginales, y aquella revolución que planteaba Microsoft para que jugáramos de pie y con gestos no fue mucho más allá de lo que nos proponía Wii Sports. Microsoft se dio cuenta demasiado tarde del error, y para entonces la PlayStation 4 ya le había roto la cintura. Microsoft, claro, tuvo que volver a jugar sentada.
Spectacles y otra amenaza a la privacidad

Cuando Snapchat anunció las Spectacles lo hizo con un enfoque fantástico. Esos pequeños clips de 10 segundos grabados con un curioso formato circular (adiós al modo retrato y apaisado) parecían ser la solución perfecta para una industria que seguía sin acertar en este tipo de escenarios del livestreaming.


La fiebre por compartir que nos han contagiado las redes sociales hacían que este dispositivo se planteara como una solución perfecta especialmente para un público joven que las acogió con entusiasmo. La demanda parecía ser espectacular… hasta que dejó de serlo.

Las Spectacles acabaron por no interesar prácticamente nada. Las ventas fueron mínimas y las nuevas amenazas que planteaban a nuestra privacidadfueron uno de los motivos de un dispositivo que quizás llevaba el fenómeno de las redes sociales demasiado lejos.
El malogrado DNI Electrónico

En España el Documento Nacional de Identidad (DNI) necesitaba una renovación que lo adaptara a los tiempos, y aquella ambición culminó con la creación del DNI Electrónico (DNIe), que gracias a su chip inteligente prometía convertirse en medio perfecto de identificación y autenticación en todo tipo de escenarios.


La promesa acabó quedándose en casi nada. A pesar del impulso inicial y de la subvención de 300.000 lectores de DNIe, la tecnología funcionaba de forma limitada (navegadores obsoletos, verificaciones interminables) o, simplemente, no lo hacía.

Los problemas no se quedaron ahí, y hace unos meses pudimos comprobar como la seguridad que nos prometía esta plataforma no existía. El caos y las vulnerabilidades provocaron más confusión para acabar de enterrar —al menos, de momento— un documento que seguimos usando como hace 50 años: como si no tuviera el chip inteligente.
Amazon Fire Phone

Todos esperamos mucho de los gigantes tecnológicos, y durante años se habló de la potencial aparición de un smartphone propio de Amazon. Aquel dispositivo acabó apareciendo gracias al lanzamiento del Amazon Fire Phone, pero aquel producto demostró ser un completo despropósito.


El producto estaba planteado para revolucionar la forma en la que compramos productos. Sus cuatro cámaras frontales planteaban una “perspectiva dinámica” que tenía muy pocas aplicaciones prácticas.

Aunque había ideas interesantes como el botón “FireFly” para reconocer objetos y ofrecernos su precio en Amazon, aquel producto estaba condenado por un precio demencial para las prestaciones que ofrecía. Al final el Fire Phone no era más que un producto para que comprásemos aún más en Amazon, no para resolver ningún problema esencial en el mundo de la movilidad. La idea podría tener ahora una segunda oportunidad, pero la empresa de Jeff Bezos tendrá que tener cuidado con su planteamiento.
Windows Phone ante el abismo

Hay quien cree que la plataforma móvil de Microsoft no está muerta y está de parranda, pero lo cierto es que el fracaso de sus numerosos intentos en este segmento ha sido estrepitoso, algo irónico si tenemos en cuenta que Microsoft lleva intentándolo mucho más que cualquiera de sus dos grandes competidoras.


Aquellos primeros pasos con Windows CE y Windows Mobile acabaron derivando a una estrategia en la que un Windows Phone bastante más capaz parecía tener cierto futuro. La compra de Nokia fue un craso errorpara una plataforma que pronto intentaría un giro radical con el lanzamiento de Windows 10 y las aplicaciones universales.

Aquello no fue suficiente: la plataforma estaba aún muy verde en móviles, y a pesar de que la interesante idea de la convergencia tenía recorrido, la realidad era evidente: Windows en móviles no convencía a los usuarios de Android e iOS, felices con ecosistemas maduros y difícilmente alcanzables en cantidad y calidad del catálogo software. Es difícil saber si Microsoft volverá a intentarlo, pero aquella particular revolución de las aplicaciones universales ha quedado aparentemente muerta y olvidada… aunque algunos sigamos teniendo fe en una nueva oportunidad.
Impresoras 3D y la nueva revolución (doméstica) industrial

La posibilidad de que uno mismo pudiera programar una aplicación o juego a medida revolucionó nuestro mundo, pero a esa parte software le faltaba la parte del hardware: seguíamos dependiendo de los fabricantes para tener productos físicos con los que trabajar o disfrutar (u otras cosas más polémicas).


Las impresoras 3D parecían poder cambiar todo eso. De repente cualquiera podía fabricar todo tipo de objetos con una tecnología que llevaba esa capacidad a los hogares y que resultaba tan llamativa como atractiva.

Esa revolución tampoco ha cuajado como pensábamos. Quizás nos entusiasmamos demasiado con una tecnología que a pesar de sus virtudes tenía limitaciones importantes (materiales, velocidad, e incluso coste) para la mayoría de los usuarios para los que parecía poder plantear ese cambio. Las impresoras 3D siguen avanzando y demostrando capacidades sorprendentes, pero algunos esperábamos (seguramente de forma equivocada) mucho más.

Nexus Q, la música no es tan social como pensabas


Puede que el Nexus Q de Google no planteara una revolución tan enorme como otras plataformas, tecnologías y productos de los que hemos hablado con anterioridad, pero su idea desde luego era singular: de repente la música quería ser más social.


Esa era la arriesgada propuesta de un producto que era arriesgado también en todo lo demás. Aquel particular diseño cuasi-esférico y su propuesta hardware lo hacían desde luego atractivo y prometedor, pero las críticas le llovieron desde el primer momento.

De hecho el Nexus Q se convirtió en el que es probablemente en el fracaso más estrepitoso de Google a nivel hardware. Ha habido muchos otros en su software y servicios (se nos queda en el tintero Google+, por ejemplo), pero su precio y prestaciones no convencieron a nadie. Aún así aquel esfuerzo no fue estéril, porque los Chromecast recogieron el testigo con un éxito arrollador.
Bonus Track: estas tecnologías siguen sin demostrar todo lo que prometieron

A todos estos grandes francasos de tecnologías y productos que nos dieron mucho menos de lo que prometían se le unen algunas tendencias que a pesar de su proyección siguen sin demostrar todo lo que plantean sus creadores y defensores.


Es el caso desde luego de las criptodivisas y la cadena de bloques. Las primeras eran en realidad solo parte de la promesa del revolucionario blockchain, pero su validez práctica sigue siendo discutible. La cadena de bloques sí parece tener un futuro prometedor, pero de nuevo nos encontramos con una idea aparentemente fantástica que sigue sin demostrarlo de forma patente.

También nos sentimos defraudados por la realidad virtual y la realidad aumentada, dos plataformas tecnológicas que han quedado demasiado encasilladas en el segmento de los videojuegos y que parecían tener mucho más potencial tanto en ellos como fuera de ellos. Los últimos avances de empresas como Apple, Google o Microsoft o Magic Leap permiten cierto optimismo, pero seguimos sin ver esa ‘killer app’ que necesitan tanto la realidad virtual como la aumentada.

La tercera de esas grandes tendencias por las que muchos seguimos preguntándonos es la de la Internet de las Cosas, que plantea un mundo hiperconectado y en el que los beneficios para la sociedad son enormes. Un mundo en el que la tecnología se adelantará a nuestras necesidades gracias a millones de sensores que recolectarán información sin parar (más aún, con todo lo que eso implica). Por ahora la idea está relegada a ese segmento maker con plataformas diversas (a menudo incompatibles) que tratan de convencernos de un futuro que tampoco vemos de momento con claridad. Esperemos que no sea algo así.

http://www.noreste.net/noticia/13-tecnologias-y-productos-recientes-que-lo-iban-a-pegar-y-que-acabaron-fracasando/

Así podrían ser las futuras Apple Glass


Una serie de renders muestran como podrían ser las gafas de realidad aumentada en las que trabaja Apple.

Miguel Martínez Moral

No vamos a descubrir América al decir que Apple lleva tiempo trabajando en unas gafas inteligentes que llegarían al mercado como alternativa a unas Google Glass que nunca han terminado de despegar. Ahora los chicos de iDropNews nos permiten echar un vistazo al posible diseño del que presumirían estas Apple Glass.


Las gafas de realidad aumentada de Apple siguen siendo un rumor, pero las siguientes representaciones conceptuales muestran el camino que podrían seguir los de Cupertino en el momento de presentar este dispositivo. Toda la información referente a las Apple Glass señalan que sería un dispositivo orientado a trabajar con la realidad aumentada, lo que al estilo Google Lens, superpondrá información en nuestro entorno.

A modo de alternativa a Google Glass o las espectaculares HoloLens de Microsoft, así imaginan los chicos de iDropNews que serían las gafas inteligentes de Apple.
¿Llegaremos a ver estas Apple Glass?

Los renders publicados por el equipo de diseñadores apuntan a un diseño minimalista que se asemeja bastante más a unas gafas normales (algo retro, eso sí) que los dispositivos de la competencia. El equipo trabajó con el diseñador Martin Hajek para dar vida a estas supuestas Apple Glass que quizá la compañía americana presente este mismo año, si no quiere perder el tren de la AR.

760




"Nuestra inspiración simplemente proviene de la capacidad de Apple para combinar la moda con la tecnología”, afirma Elijah Waeterling, editor de iDrop News. ”Los productos de Apple nunca son llamativos ni molestos. Apple Glass es un dispositivo de realidad aumentada que combina el estilo tradicional con toda la tecnología avanzada que esperamos que Apple presente en un futuro cercano."

Curiosamente las gafas de Apple que vemos en estas imágenes, están más basadas en el Apple Watch que en el iPhone o en otros dispositivos de la firma. Por esa razón podemos encontrar fundas de cuero suave intercambiables para las patillas que funcionarían del mismo modo que las corras intercambiables del reloj inteligente de Apple.

Además de mostrar el diseño de estas Apple Glass, los diseñadores se animan a anunciar algunas de sus características como puede ser la conectividad Wi-Fi y Bluetooth. En cuanto a la tecnología de visualización, se menciona el uso de los láseres Vaunt de baja energía que se transmiten directamente al ojo desarrollados por Intel.

Osorno: simulador de realidad virtual llegará a conscientizar sobre conducción y alcohol

Buscando crear conciencia de lo que significa dirigir un automóvil bajo la influencia del alcohol, es que el próximo 26 de febrero llegará a Osorno un laboratorio móvil de realidad virtual.
La información fue entregada a Radio Bío Bío por el jefe de la SIAT Osorno, Marco Bahamondes, quien comentó que lamentablemente del total de accidentes automovilísticos, el 75% se ve marcado por la presencia de alcohol en la sangre.
A la serie de campañas efectuadas en fechas importantes, dijo, decidieron sumar esta instancia de carácter técnico que esperan cause mayor impacto en la comunidad de tal forma de generar consciencia en cuanto a lo que pueden provocar al adoptar estas conductas.
Resultado de imagen para osorno realidad virtual
Consultado si se trata de una actividad con costo para la comunidad, el oficial dijo que no, que es totalmente gratuita, siendo el público objetivo al que apuntan aquel entre 18 y 35 años.
Lo anterior, porque las estadísticas de los accidentes dan cuenta que es dicho rango de edad que se ve mayormente involucrados en estos hechos.
Consultado por la realidad de la provincia de Osorno, Marco Bahamondes manifestó que ésta evidenció mayor responsabilidad, por lo que incluso hubo una disminución de al menos 12% de fallecidos en accidente de tránsito.

De esta forma, el laboratorio de realidad virtual visitará la ciudad el próximo 26 de febrero entre las 10:30 y las 15:30 horas, siendo la invitación a la comunidad a poder ser parte del ejercicio.